Crecimiento personal, viajes y motivación

Una experiencia única: Peregrinación del jubileo y accesibilidad en Itlalia.

La peregrinación del jubileo en Roma fue una experiencia única, llena de emoción. Viajar por ciudades como Nápoles, Bari, Puglia y Florencia me permitió descubrir su riqueza cultural, aunque la accesibilidad en Italia todavía tiene retos que hacen cada vivencia diferente.

{Italia el País de la historia que todos debemos conocer. 2025 el año de la esperanza el año donde se abrio las puertas santas que se celebra cada 25 años. Fui a la peregrinación del jubileo que se celebró en Roma donde me embarqué con mi hermano para vivir esta linda experiencia al igual que conocer lugares únicos del país.

Roma: andar entre historia y accesibilidad

Andar por las calles de Roma, rodeada de esculturas y arquitectura majestuosa, es lo que le da identidad y belleza a esta ciudad eterna. Esta vez viajé con la adaptación para la silla de ruedas y fue una gran comodidad.

En los sitios turísticos hay dos grandes privilegios: las personas con discapacidad, presentando su certificado, tienen entrada gratuita o grandes descuentos, y lo mismo aplica para su acompañante. Además, se puede ingresar por la fila rápida, lo que facilita mucho la experiencia.

Gracias a estas ventajas pude conocer no solo las fachadas, sino también el interior de lugares emblemáticos como el Coliseo Romano, el Museo del Vaticano, la Fontana di Trevi etc... Cada visita fue una oportunidad de sentir la historia y la grandeza de Roma de una manera cercana y cómoda.

Una experiencia única: Peregrinación del jubileo y accesibilidad en Itlalia.

El Jubileo en Roma: una peregrinación de fe y esperanza

El propósito central de este viaje fue participar en el encuentro de jóvenes celebrado en Roma, dentro de la peregrinación del jubileo. Nunca antes había vivido un evento de este tipo y debo decir que fue algo profundamente hermoso: un encuentro íntimo con Dios, compartido con una multitud de personas que caminaban con la misma fe y alegría.

La peregrinación fue, como su nombre lo indica, un recorrido de varios kilómetros unidos en canto y oración, bajo el sol del verano, con la ilusión de encontrarnos con el Papa León XIV. La energía se sentía en cada calle de Roma, hasta llegar a Tor Vergata donde tendría lugar el encuentro. Allí, cada uno se acomodaba con su equipaje, esperando la llegada del Santo Padre. La experiencia culminó con una eucaristía al día siguiente, presidida por el Papa, que dio sentido y cierre a todo el camino recorrido.

Había escuchado de personas cercanas que estos encuentros eran algo especial, pero hasta vivirlo no pude comprender la verdadera magnitud de lo que significan. Fue una experiencia única, llena de fe, comunidad y emoción, que quedará grabada en mi memoria como uno de los momentos más lindos de este viaje.

Uno de los momentos más especiales de este viaje fue el encuentro privado con el Papa. Gracias a las adaptaciones de accesibilidad pude entrar en la primera fila, lo que hizo que la experiencia fuera aún más significativa. Escuchamos testimonios llenos de fe y esperanza, y luego el Santo Padre pasó por cada uno de nosotros para darnos su bendición. Compartí este recuerdo con mi sobrina, y ambas nos emocionamos profundamente al recibir de cerca la bendición del Papa.

Fue un cierre perfecto por toda la vivencia del jubileo, un acontecimiento que me permitió vivir un encuentro íntimo con Dios. Guardaré siempre en mi corazón la emoción de haber participado en este gran suceso y de haberlo concluido con la presencia y la bendición del Santo Padre.

Una experiencia única: Peregrinación del jubileo y accesibilidad en Itlalia.
Una experiencia única: Peregrinación del jubileo y accesibilidad en Itlalia.
Una experiencia única: Peregrinación del jubileo y accesibilidad en Itlalia.
Una experiencia única: Peregrinación del jubileo y accesibilidad en Itlalia.

Nápoles: hospitalidad, sabores y calles con vida propia

Ciudad que me sorprendio desde el primer momento. Había escuchado que era la ciudad más “latina” de Italia y tuve que vivirlo para confirmarlo: sus calles llenas de vida, la amabilidad de su gente, los sabores de su comida y esa hospitalidad encantadora. Me sentí como si estuviera dentro de la película "Comer, Amar y Rezar" recorriendo esa ciudad apasionada. Sin duda, Nápoles me conquistó.

En cuanto a accesibilidad con la silla de rueda debo decir que hay muchas calles que están empedradas. Por ejemplo, para llegar al icónico mural de Maradona hay que atravesar varias calles de piedra y subir una colina. Nuestro hospedaje fue a las aueras de Nápoles y algunas estaciones de tren no contaban con ascensores o rampas, por lo que fue necesario planificar con precaución. 

Uno de los lugares cercanos que visitamos fue Sorrento, sus paisajes frente al mar con calles que parecen sacadas de una película como la de "Luca". En la playa que conocimos fue totalmente accesible: rampas amplias, baños adaptados y un acceso especial al agua que hizo mi experiencia cómoda y única. Nunca había estado en un lugar tan preparado para recibirnos con tanta inclusión.

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Bari y Puglia: tradición, pasta casera y movilidad cómoda

Esta vez pude vivir en directo lo que antes solo veía en fotos por Internet: un paraíso en el sur de Italia. Bari, en la región de Apulia, me encantó por muchas razones. Es una ciudad plana, lo que hizo que mi movilidad en silla de ruedas fuera cómoda y sencilla. Sus calles son hermosas; recorrimos rincones donde las “nonnas” preparan la pasta tradicional italiana. Aunque algunas calles son pequeñas y empedradas, no resultan tan difíciles como las de Nápoles, lo que las hace más agradables para andar y explorar. Al escribir estas líneas, vuelvo a revivir esos días tan especiales que pasé allí.

Luego visitamos Alberobello, un lugar bellísimo que siempre había querido conocer. Toda la ciudad está formada por casitas blancas que parecen pequeñas chozas, únicas en su estilo y llenas de encanto. Llegar allí valió totalmente la pena, aunque el trayecto desde Bari tomó casi tres horas. En cuanto a la infraestructura, las calles son empedradas y con colinas suaves, pero bastante fáciles de recorrer. Fue una experiencia inolvidable, tanto por la belleza del lugar como por la accesibilidad que me permitió disfrutarlo plenamente.

Florencia y Pisa: arte, arquitectura y aprendizajes de accesibilidad

Después de dejar atrás las hermosas playas y paisajes del sur de Italia, llegamos a Florencia. Allí se respira un aire turístico y multicultural que la diferencia de otras ciudades. Su moda, su arquitectura y su ambiente artístico hacen de Florencia un lugar encantador. Desde aquí tomamos un tren que, en apenas dos horas, nos llevó hasta la emblemática Torre de Pisa. Fue un recorrido muy especial y la visita a la plaza principal me dejó recuerdos inolvidables.

En cuanto a la accesibilidad, debo reconocer que las leyes en Italia pueden resultar difíciles de entender. En ocasiones sentí falta de empatía o costumbres distintas que hicieron que algunas situaciones no fueran del todo cómodas. Por ejemplo, en ciertas estaciones de tren es necesario notificar previamente si viajas en silla de ruedas para que permitan bajar, incluso contando con tu propio apoyo. También tuve experiencias con servicios de transporte como Uber, donde en varias ocasiones me negaron el servicio argumentando que no se hacían responsables si me llegaba a pasar algo. Con los buses ocurrio algo similar: tienen sus propias normas, pero muchas veces no las compartí ni me parecieron justas.

Al llegar al final de esta historia en Italia, aprovecho para contar que en mi recorrido también pasé por España. En Barcelona me encantó descubrir varios lugares, tanto por fuera como por dentro, llenos de belleza. Además, el transporte y la movilidad en la ciudad resultaron muy accesibles, lo que hizo mi experiencia aún más cómoda, definitivamente es un lugar muy accesible para el tema de la movilidad reducida. De regreso estuve en Madrid, otra ciudad que ha avanzado mucho en temas de accesibilidad y que me dejó encantada por su energía y encanto.

Consejos prácticos de accesibilidad para viajar por Italia.

Un detalle práctico que quiero compartir es el tema de los baños: en muchas iglesias se puede pedir acceso y la verdad es que son únicos, grandes y muy limpios. Es un buen consejo para quienes viajan en silla de ruedas, ya que suelen ser gratuitos y muy cómodos.

También es importante mencionar que contar con el certificado de discapacidad es una gran ventaja en estos viajes, pues permite acceder a descuentos, entradas gratuitas y filas rápidas en sitios turísticos, tanto para la persona con discapacidad como para su acompañante. Sin duda, esto facilitó mucho mi experiencia y me permitió disfrutar plenamente de cada lugar.

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